EL INICIO DE LA EVOLUCIÓN
Fue en aquel otoño, cuando las hojas caían de los arboles y el viento dirigía su rumbo, una tarde gris y silenciosa, cuándo él estaba sentado en esa gran roca pensando en su futuro y en lo que le faltaba por vivir...
Él siempre tuvo en su mente ese deseo de ser mejor, el deseo de hacer cosas buenas que inspiraran a las personas, sabía desde niño que quería ser escritor, quería salvar el mundo con sus historias fantasiosas donde las personas vivían felices por siempre, escribiendo en papeles cuadernos, libros, o cualquier superficie donde se pudiese escribir; amaba escribir más que a nada, porque se sentía triste y vacío, porque necesitaba desahogarse, porque quería escapar de su realidad y crear una totalmente diferente a todo eso a lo que el estaba acostumbrado.
Pensaba que no podía escapar de ese ciclo repetitivo de errores, pero un lápiz y un papel le dieron la solución a todas esas perturbaciones que hallaba en su mente, pensó que el ser etiquetado lo iba a dejar fuera de la sociedad, que no tenía más remedio que convertirse en esa etiqueta que todos le colocaron. Él escribía sin control simplemente porque no sabía que más hacer, con lo único que no contó fue que todos esos escritos serían el inicio de una gran verdad, que lo llevaría al punto máximo entre el miedo y la valentía; a su punto de quiebre.
Tenía muchas aspiraciones pero ninguna lo hacía feliz, saciaba su incontrolable sed de atención con un café y un cigarrillo que lo llevaban a una especie de transe espacial en el que no sabía quien era, le dolían las manos de tanto escribir verdades, de tantas palabras reprimidas que no decía solo por miedo a hablar, a salir de donde estaba, a evolucionar.
Él sólo pensaba en lo que nadie más podía pensar: Su futuro, algo a lo que le temía grandemente. Ese niño, joven o adulto quien quiera que sea siempre vivió atrapado entre su vida, su realidad y sus sueños, sabiendo que al final los cumpliría o moriría en el intento.

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